El termometro definitivo

    El termometro definitivo

    Tu hijo podría tener fiebre, lo notas caliente, pero no sabes si tiene fiebre o no,  te diriges a tu botiquín y coges el termómetro que tienes en casa, que te han regalado o lo tienes de tiempo, en mi caso uno de los de axila, de toda la vida, se lo pones en la axila y tarda como 5 minutos en determinar si tiene fiebre o no, a ver si eres valiente y lo consigues aguantar sin que se mueva, al niño y al termómetro , cuando termina ves que tiene 35º, 36º o 41º, vete a saber, no te fías, lo vuelves a hacer, te da 36,5º, lo sigues notando caliente, no te fías, te tomas tu la temperatura, te da que no tienes fiebre, sigues sin fiarte, repites el proceso una y otra vez, tu paciencia va acabando, al final te cabreas, lanzas el termómetro lejos, sales de casa decidido, vas camino de la farmacia más próxima y le dices: “dame el termómetro que mejor vaya“, a la chica o chico de la farmacia que te atiende se le iluminan los ojos: ya tiene a su víctima, padre o madre primerizo en busca de termómetro, ya has caído en sus redes, te dirá cualquier termómetro novedoso y tu lo comprarás sin rechistar.

    Su frase: “este funciona muy bien, nadie nos ha dicho que no le funcione, está saliendo muy bien”

    Pasan por delante de ti miles de termómetros y pensamientos :  termómetro de axila no, ya tengo uno y no me fío, pues llévate este termómetro de frente, lee la temperatura en 1 segundo , no falla, vale caro, pero es fiable, te evitará tener que tener sujeto al niño y le podrás medir la temperatura al bebé o niño más mayor, instantáneamente cuantas veces quieras ya no tendrás dudas . Te ves a ti mismo, con tu hijo calentito con indicios de fiebre, apretando un botón e instantáneamente diciendo, tiene 37º hay que esperar para darle el apiretal, en 10 minutos le tomo la temperatura y decido, ganando en calidad de vida, sin lloros, ni peleas, una gozada.

    Te lo compras, son 40€ o 50€, te parece hasta barato si va a funcionar, sales de la farmacia orgulloso, tienes el termómetro definitivo, ya nunca más tendrás dudas, estás como un niño pequeño con su termómetro nuevo , llegas a casa, desenfundas el nuevo termómetro, lees las instrucciones, no puedes fallar, parece que lleves una espada láser de última generación, eres el jedi de los termómetros, coges al niño, todo rojo, caliente como él solo, le das al botón y 36,5º, lo vuelves a probar, y 36,7º, te tomas tu la temperatura y 35º , no puede ser, no va, ¿tendrá fiebre? ¿no tendrá fiebre? ¿que hago? ¿lo devuelvo? ¿voy a la farmacia? ¿no sabré utilizarlo?

    Lo has conseguido ya eres uno más, has superado una de las pruebas de iniciación, has entrado en la secta de los padres primerizos y los termómetros, ya difícilmente podrás salir , acumularás termómetros y termómetros en casa con la esperanza de que alguno funcione, siempre encontrarás al amigo que te diga que a él el de frente le funciona genial, una madre de la guardería te dirá que el de axila lee la temperatura de forma casi instantánea, o que el termómetro de oído es infalible y tú callarás o te mentirás diciendo que el tuyo si que va bien, sentirás envidia de la pediatra que coge su termómetro en la consulta y toma la temperatura en el oído de forma instantánea con un pip.

    Algún día contaré y haré recuento de los termómetros que tengo en casa, a lo mejor hasta monto el museo del termómetro y si encontráis el termómetro definitivo es como haber encontrado el santo grial.

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