Las enfermedades de verano más comunes en los niños.

El verano es la época donde más a salvo pensamos que estamos de las enfermedades habituales de otras épocas del año más frías como son gripes, resfriados, virus, …, los niños no van a la guardería , que es un nido de virus y enfermedades y donde verdaderamente alcanzan un gran nivel de inmunización, ni al colegio, donde uno de los niños coge una enfermedad y al día siguiente son diez y así hasta que todos pasan todas la enfermedades.

enfermedades de verano

Las enfermedades de verano de los niños son más comunes de lo que pensamos, existen varias que nos pueden complicar las vacaciones.

Pues el verano también tiene sus enfermedades de verano y son bastante molestas:

Problemas en la respiración

El verano puede exacerbar los problemas respiratorios en las personas que sufren de este tipo de problemas durante todo el año, como el asma o la bronquitis, que no deben abandonar su medicación, o olvidarse de sus tratamientos. El calor sube el riesgo de este tipo de problemas en la respiración y hace que el cuerpo trabaje más duro para tener una temperatura adecuada y por lo tanto necesita más oxígeno.

Además, la gente que no sufre este tipo de deficiencias respiratorias durante todo el año, pueden sufrir en verano y considerarse una enfermedad de verano. El colectivo más frágil de ellos son niños y ancianos, que tienen bajas defensas. Rinofaringitis es un caso frecuente en verano,sobre todo en niños pequeños y provoca la secreción nasal y estornudos.

Las bebidas frías, helados y los cambios bruscos de temperatura son una de las principales causas de las infecciones respiratorias en verano. Por esta razón, debe ser adecuadamente hidratado, comer alimentos que contengan vitaminas y no utilice demasiado aire acondicionado.

Otitis

La otitis es una infección de oídos, muy habitual y típica en la época estival cuando los niños se bañan en piscinas públicas con tratamientos de cloro, que se bañan en cualquier lugar, … normalmente en el sistema auditivo se acumula humedad y el exceso de humedad provoca la aparición de hongos o bacterias, que provocan una infección.

Lo mejor para prevenir otitis , obviamente además de no bañarse pero esto es imposible de evitar en un niño es mantener el oído seco tras el baño.

Suele dar fiebre como cualquier infección.

Deshidratación.

El tener el cuerpo hidratado es fundamental para tener el organismo en buen estado y a pleno rendimiento, en verano con las altas temperaturas y la sudoración, se hace indispensable estar hidratado, más si cabe en niños pequeños. El estado de deshidratación puede provocar un golpe de calor,  vómitos y hasta episodios de fiebre. ¿Como sabemos si estamos frente a una deshidratación?

Mucha sed, dolores de cabeza y articulaciones, boca seca o alteración cardiaca son algunos de los síntomas de deshidratación más habituales. También dependerá del grado de deshidratación, si es muy severa, puede ser muy grave la enfermedad, pudiendo a provocar males mayores.

Para prevenir una deshidratación no hay que estudiar mucho, se trata de mantenernos hidratados, si vamos a llevar a nuestro hijo a realizar una actividad física, importante que ingiera líquidos de forma continua.

Golpe de calor.

Si nos encontramos con un niño al que le ha dado un golpe de calor , estado del cuerpo cuando la temperatura corporal supera los 40º de temperatura y una de las enfermedades de verano más frecuentes, debido a las altas temperaturas o al sol, lo principal es bajar la temperatura del cuerpo hidratándolo, mantener al enfermo en un lugar fresco y a la sombra y como siempre beber mucha agua, en verano en fundamental.

Los niños junto con los adultos mayores de 65 años son el colectivo más propenso a sufrir un golpe de calor, ¿como podemos prevenirlo? Para prevenir el golpe de calor las autoridades sanitarias recomiendan evitar la exposición al sol, no provocar a los pequeños mucha actividad o estados de excitación y como antes, mantenerlos muy hidratados, agua, zumos ,… evitando bebidas azucaradas, muy frías en exceso y muy calientes  que no son nada buenas.

Intoxicaciones alimentarias.

Las intoxicaciones producidas por la ingesta de alimentos suelen tener alta incidencia en la estación de verano, las elevadas temperaturas provocan que las bacterias y otro de microorganismos patógenos residan en el agua y en el resto de alimentos.

El problema estomacal en que suelen derivar es la gastroenteritis y sus síntomas suelen ser diarreas, dolores de estomacales o dolores de barriga, vómitos y náuseas.

Hay que tener mucho cuidado como siempre con los que mas riesgo tienen, los niños y ancianos , ya que son más vulnerables a contraerlas. Para prevenirlas es importante que los alimentos que vayan a comer estén en buenas condiciones, que se manipulen y cocinen en condiciones higiénicas, que estén en lugar no expuesto a altas temperaturas y llevar cuidado con alimentos como con el huevo por ejemplo.

Quemaduras solares

Como veíamos en un post anterior la prevención de la incidencia de las radiaciones solares sobre la piel de nuestros niños es vital. Importantísimo para su piel el aplicar cremas solares previamente a ir a la playa o la piscina y evitar en la medida de lo posible la exposición al sol, ya sea con una sombrilla de playa en el caso de la playa, o camisetas en caso de una piscina,…evitar las horas centrales del día, donde los factores de radiación solar son más elevados y más radiación ultravioleta existe. Una quemadura de la piel en un niño es mucho más lesiva que un adulto, así que la prevención es un factor a tener en cuenta desde el segundo cero de inicio de la época estival.

Es una de las enfermedades de verano o incidencias típicas que siempre nos solemos encontrar, basta un día de playa de los primeros días de verano para que aunque vayamos con sombrilla de playa , son las horas centrales del día embadurnamos a nuestro pequeño con crema de factor de protección elevada , pero como no esta nunca quieto le ponemos por todos lados menos por uno, y cuando volvemos a casa, tiene la zona enrojecida y con un fuerte picor.